El programa se ha configurado a partir de cinco exposiones estructuradas como una novela clásica: prólogo, tres capítulos y epílogo, donde se explora la relación entre los escritores (emisores) y sus lectores (receptores).
Los comisarios plantean cada una de las expociones en un espacio abierto, blanco y diáfano donde conviven diferentes obras, algo parecido a una hoja de papel donde las obras cohabitan como si fuesen palabras y frases.

El texto es el protagonista. Para articular la idea de "papel-texto vs espacio-obra" se utiliza un sistema flexible que altera la justificación entre palabras generando espacios por donde la vista transita, de igual manera que un visitante circula entre las obras de una muestra.
Este atributo cercano a la poesía visual dota de personalidad y unidad a cada una de las muestras y al ciclo en su conjunto.






